En agosto de 2002, el Estado Peruano congregó a la sociedad civil, a las organizaciones de personas con VIH y al sector público para formular una propuesta técnica conjunta a ser presentada al Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.
Se constituyó la Coordinadora Nacional Multisectorial en Salud – CONAMUSA -, que dos años después se oficializó por Decreto Supremo 007-2004, emitido por el Gobierno del Perú.
El sueño y la tenacidad de un pequeño grupo de activistas, personas con VIH y de funcionarios del sector público congregados en torno al promisorio nacimiento del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria , hizo que el Perú pudiera acceder a dos de los tres programas a los que aplicó.
Habiendo ganado la aprobación de la propuesta presentada al Fondo Mundial en su segunda Ronda de convocatorias, en el año 2003, la CONAMUSA como Mecanismo Coordinador País siguiendo los lineamientos de trabajo del donante, evaluó diferentes propuestas institucionales para seleccionar al Receptor Principal de los recursos de los programas del Fondo Mundial, siendo elegida, CARE Perú.
A lo largo de estos cinco años de arduo quehacer colectivo, se lograron cambios importantes en las políticas y servicios de salud, así como en la vida de las personas afectadas, tales como:
- Reconocimiento a la Coordinadora Nacional Multisectorial en Salud – CONAMUSA a través del Decreto Supremo 007-2004, firmado por el Presidente de la República el 21 de mayo de 2004, en la cual participan personas afectadas por ambas enfermedades (Tuberculosis, VIH y sida), quienes son actores clave en la vigilancia social y en la toma de decisiones.
- Compromiso del Ministerio de Salud en la adquisición de medicamentos antirretrovirales y de Tuberculosis Multidrogorresistente (TB-MDR), abriendo el camino para el acceso universal y gratuito.
- Mejora en la red de laboratorios para el tratamiento de ambas enfermedades.
- Modificaciones a las Normas Técnicas existentes para el mejor manejo de la gestión de los servicio.
En cuanto al impacto del programa del componente tuberculosis, la evaluación final nos habla de tres resultados muy importantes:
- La disminución de la proporción de fracasos al tratamiento de TB PFP, la cual con su 1.6% se acercó muchísimo a la meta planteada de 1.5%.
- El porcentaje de éxito terapéutico en DOTS que llegó a 91.8% muy por encima de la meta mínima recomendada por la OMS.
- La proporción de curación en cohortes de TB MDR la cual para el 2007 arrojó un 95.7%.
Queda sin embargo como desafío lograr una mayor y más consistente reducción de la incidencia de TB PFP así como reducir la tasa de mortalidad. En el primer caso solo se logró una reducción de 6.4% y en el segundo se llegó a una reducción de 15% aún distante del 45% previsto.
En el componente VIH y sida, la evaluación final refiere en cuanto a la Eficacia, los modelos de corte biomédico (Objetivo 3 y Objetivo 4) evidencian mayor efectividad, ya que se basan en el suministro de fármacos, dependen de una eficaz gestión y organización del suministro y se fundamentan en el individuo; mientras que los programas educativos (Objetivo 1 y 2) requieren de procesos sociales a largo plazo, demandan cambios que no necesariamente se dan en la esfera racional, sino en la esfera simbólico-cultural y que, por lo general, dependen del contexto social. Con respecto al Objetivo 5, por ser un modelo inédito en el país, que buscaba fortalecer la Respuesta Nacional a través de diversos mecanismos igualmente novedosos, su eficacia dependió, por un lado de la voluntad política y por otro de la madurez de las instituciones involucradas en el proceso.
Para mayor información puede acceder a:
Evaluación Final del Componente Tuberculosis
Evaluación Final del Componente VIH y sida
Discurso de la Dra. Virginia Baffigo en la ceremonia de cierre del programa de la segunda ronda VIH
Discurso de la Dra. Virginia Baffigo en el evento de cierre del programa de la segunda ronda TB
Sistematización VIH 2da Ronda
Sistematización TB 2da Ronda
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