Alicia Dávila: Su trabajo en la promoción de la salud mantiene a una comunidad en Tumbes libre de Zika y dengue

 

La chiclayana adoptó la comunidad de Campoamor, Tumbes, como su hogar. Hoy, ella y un equipo de monitoras voluntarias son reconocidas en la zona como las “Zikarias”: quienes acaban con el zancudo del Zika.

Alicia nació en Chiclayo, pero hoy vive en el asentamiento humano Campoamor, en la provincia de Zarumilla (Tumbes). Llegó cuando solo tenía 22 años: hoy, a los 58; es madre, abuela y matriarca de su numerosa familia.

“Mi comunidad es una población alegre, sociable, trabajadora. La mayoría no somos de Zarumilla, nos hemos venido de Piura o de otros departamentos.” Cuenta sobre Campoamor. “Pero somos muy humanitarios, muy colaboradores. Cuando hay algún caso social que podemos ayudar, ayudamos.”

Fue este espíritu colaborativo el que la impulsó a unirse al proyecto “Juntos ante el Zika”; una iniciativa de CARE Perú; financiada por USAID, cuyo propósito es reducir la presencia del virus del zika en el Perú, a través de la prevención e información con actividades que integran a la comunidad y a las autoridades.

Alicia es monitora voluntaria del proyecto desde febrero del 2018. Ha sido informada sobre el virus y las medidas de prevención para evitar el contagio y controlar su propagación. Además fue capacitada para instalar y supervisar las ovitrampas, que han contribuido a reducir considerablemente la proliferación del zancudo que transmite graves enfermedades como el zika, el dengue y el chikungunya.

Ahora se encarga de supervisar un sector completo de su comunidad. Campoamor, de aproximadamente 10,000 habitantes, es una zona donde decenas de casos de dengue, y algunos de Zika, han sido reportados.

“Junto a mis compañeras monitoras comenzamos a visitar estas casas con nuestros rotafolios, para sensibilizar a las familias para que tapen sus tanques y ayudarlas a eliminar posibles criaderos.” cuenta Alicia. Su actividad no se queda ahí: cada visita es reportada al Comité Distrital de Salud de Zarumilla, quienes se ocupan de organizar actividades de control del virus, como campañas de recojo de criaderos en las comunidades.

La monitora se siente muy orgullosa de los logros que ha tenido su equipo de voluntarias. Recuerda que durante los primeros 7 meses, las ovitrampas salían siempre positivas, lo que anunciaba la presencia del zancudo zikario. Fue a partir de agosto que los resultados se volvieron negativos. “Eso nos alegró, nos dimos cuenta de que el trabajo de orientación con familias y autoridades tiene buenos resultados.”

Alicia y las otras monitoras han recibido el reconocimiento de la Municipalidad de Zarumilla, pero lo que más las satisface es que su comunidad aprecia su labor. Hasta los niños del lugar las reconocen. “Ahí vienen las Zikarias”, dicen los más pequeños, saben que son ellas las que alejan al peligroso zancudo zikario de su localidad.