Alicia Castillo: “El bosque nos da vida y por eso lo cuidamos”

 

Alicia vive en la comunidad nativa de Boca Isiriwe en Madre de Dios, a través de la cosecha sostenible de castañas lidera un movimiento de conservación de los bosques y trabaja por el desarrollo de su comunidad.

Alicia Castillo, foto: Karen Ramos Peralta

 

“Vivir en comunidad es tranquilo, más económico que la ciudad, nos bañamos en el río, sacamos agua del río, nos alimentamos del bosque”, nos cuenta Alicia, quien encabeza una de las 70 familias que habitan la localidad indígena de Boca Isiriwe a 8 horas de Puerto Maldonado, parte de la Reserva Comunal Amarakaeri, en Madre de Dios.

Alicia Castillo llegó a Boca Isiriwe desde Diamante, otra comunidad indígena cercana, cuando era muy joven, habla Yine, Matsigenka (dos de las 48 lenguas originarias del Perú) y castellano. Es madre de 6 hijos, a quienes les ha inculcado ambas lenguas indígenas. También caza, pesca, teje y tiene una chacra, además de encargarse de las labores domésticas cada día.

En paralelo Alicia lidera el comité de castañeros de su comunidad, junto a su esposo Fidel. Ellos han descubierto en las castañas un negocio rentable que también cuida el medio ambiente y promueve la conservación del bosque. Los árboles de castaña son una gran fuente de oxígeno y contribuyen al tratamiento del dióxido de carbono (CO2).

“Antes las castañas las dejábamos ahí botadas, ahora las cosechamos”, comenta Alicia, mientras se abre paso con un machete entre el follaje, para llegar al bosque de castañas, a una hora en “peque – peque” (un bote pequeño) desde la comunidad.

Gracias a este esfuerzo y tras muchos años de ahorro, el mayor de sus hijos está a punto de terminar la carrera de ingeniería forestal en Puerto Maldonado. “Mi hijo nos ayuda con las coordenadas en el bosque, estoy orgullosa de él”, comenta, con estas coordenadas los castañeros y castañeras pueden ubicar los árboles de castaña y acelerar su trabajo.

Para Alicia y los comuneros de Boca Isiriwe la conservación del bosque va más allá de preservar la flora y la fauna. “El bosque nos da vida, por eso lo cuidamos”, responde con determinación. El bosque provee alimento, sombra, medicina, recursos económicos y más para ella, su familia y sus vecinos.

Adaptarse a los nuevos retos del cambio climático es clave para poblaciones indígenas que viven en las reservas naturales. Son ellas y ellos los principales afectados por amenazas climáticas, y también quienes más conocen las tierras que habitan.

Por eso, la reserva comunal Amarakaeri, a través de la ECA (Ejecutor del Contrato de Administración) Amarakaeri y diferentes organizaciones indígenas, en coordinación con el SERNANP (Servicio Nacional de Área Naturales Protegidas) ejecutan el modelo RIA (Redd+ Indígena Amazónica) que contempla la cogestión como eje central de las acciones para la conservación de los bosques y el desarrollo de las comunidades.

A través del proyecto “Fortalecimiento de comunidades y organizaciones indígenas de la región de Madre de Dios para el desarrollo local sostenible, defensa y abogacía de sus derechos” CARE Perú brinda apoyo técnico a las comunidades pertenecientes a la reserva Amarakaeri para contribuir a fortalecer la cogestión e impulsar el desarrollo de las comunidades de la reserva.

Alicia es una de las lideresas indígenas que han visto en las actividades económicas sostenibles una manera de contribuir al desarrollo de su familia y su comunidad, mientras cuida su querido bosque. “La comunidad ha cambiado bastante desde que comenzamos a producir castañas”, afirma, hace un año llegó la luz y esperan pronto acceder a otros servicios.

Alicia y Fidel. Foto: Karen Ramos

Texto por Alejandra Baluarte – CARE Perú