Flor Asalde: Familia chiclayana logra el éxito utilizando técnicas ancestrales para la elaboración de productos en algodón nativo

 

Las hermanas Asalde, Flor, Martiza e Isolina, dirigen asociación de artesanas orgullosas de continuar con el legado de sus ancestros.

Sentadas en el patio de la casa de Flor, bajo la sombra que las protege del fuerte sol de Túcume, en Lambayeque, las hermanas Asalde sonríen y observan como lo que antes era un pasatiempo, se ha convertido en un exitoso negocio familiar y comunitario. “He acondicionado esta parte de mi casa para poder reunirnos y elaborar nuestros productos”, nos cuenta.

Flor comenzó a hilar y elaborar productos en algodón nativo gracias a su hermana, hace 9 años. “Nos sentimos orgullosas de continuar con el legado de nuestros ancestros”, comenta Maritza, fue ella quien, en el 2002, inició un grupo de hilanderas con sus vecinas. Y quien animó a sus hermanas a aprender.

Las mujeres Asalde llevan el arte en sus manos, por eso, no fue ninguna sorpresa cuando Flor e Isolina se convirtieron en hilanderas expertas. Pronto las prendas que elaboraban comenzaron a destacar por su innovación y destacados acabados y las hermanas asumieron el liderazgo de la agrupación. “Fue un gran logro cuando comenzamos a vender más de lo que esperábamos”, comenta Flor.

En el 2010 concretaron su formalización y fundaron la Asociación de Valle de las pirámides, “Es importante que las mujeres se asocien para trabajar y apoyarnos en los pedidos, aquí sabemos que la unión hace la fuerza. Somos un equipo”, afirma Maritza, sus hermanas asienten.

Tras el desastre que dejó a su paso el fenómeno de El Niño Costero, las hermanas Asalde tuvieron que reponerse ante la pérdida de equipos y los daños a sus casas y comunidades. Ese año comenzaron a trabajar con CARE Perú, participando de proyectos de desarrollo económico que les permitió acceder a capital semilla y equipamiento. Pasada la emergencia, recibieron también capacitaciones técnicas y de educación financiera.

El negocio ha permitido que los hijos de las 3 hermanas puedan estudiar y cumplir sus sueños. “La motivación para emprender como artista es la lección más importante que recibo de mi mamá”, Cinthia es hija de Flor y artista plástica. También forma parte de la asociación que dirigen las Asalde. “Más allá de la conexión que tenemos como madre e hija, conectamos a través de nuestro trabajo’’, concluye.

A la fecha, la asociación dirigida por Flor y sus hermanas ya cuenta con un mercado estable, turistas de todo el mundo, acuden específicamente a ellas para comprar prendas en algodón nativo de alta calidad. Pero es solo el comienzo, “Soñamos con exportar”, nos dicen.

Flor