Karen Price: Ingeniera forestal lidera proyecto para afrontar las consecuencias del retroceso glaciar

 

Pese a la brecha de género que subsiste en el campo de la ciencia, ella gestiona con éxito un proyecto pionero en el tema de adaptación al cambio climático.

Cuando Karen era una niña, siempre le llamó la atención la naturaleza. Oler las flores, observar a las abejas posarse en ellas, recorrer jardines y bosques, la hacen feliz hasta el día de hoy. “Desde niña, mis padres supieron que iba a dedicarme a algo como esto, era evidente”, nos cuenta cuando se refiere a su carrera, ingeniería forestal.

“Apenas salí de la universidad, conseguí un trabajo en Huaraz, era un proyecto en la cordillera negra, fue duro, me enfrenté a la realidad de tanta gente que no tenía agua, fue un primer remezón, necesitaba hacer algo”. Decidió, entonces, dedicarse a trabajar en cuidar el agua de manera adecuada y se enamoró de las montañas.

Pero su trabajo no ha sido fácil “Es un reto poner el tema del cambio climático y la gestión de agua en la agenda pública, que la gente conozca su importancia”, comenta. Además, Karen ha tenido que lidiar con las brechas de género que persisten en el campo de las ciencias: “Es algo que aprendí a manejar y pude ayudar a mis compañeros ingenieros a ver el trabajo y la posición de las mujeres desde otra perspectiva”.

Tras 20 años de experiencia en el campo de la gestión de recursos hídricos y las montañas, asumió en el 2011 la responsabilidad de coordinar el Proyecto Glaciares+ que busca mejorar la capacidad de adaptación y reducción de riesgos de desastres frente al retroceso glaciar en Cusco, Lima y Áncash.

No solo eso: para el proyecto, es clave la incorporación de técnicas ancestrales de las mismas comunidades para la gestión y protección de sus recursos. Por ejemplo, con la construcción de Qochas en entornos glaciares, hechas con materiales propios de zonas andinas, utilizados desde hace cientos de años y que reemplazan al cemento.

“Es importante porque validas, respetas el aprendizaje que pueden tener otras personas. En el proyecto aprendimos de la gente local y el valor cultural que le dan al agua, el viento y sonidos.” cuenta Karen.

A la fecha ha generado grandes impactos en las 3 regiones. Entre ellos, la implementación de un Sistema de Alerta Temprana (SAT) de aluviones, la generación de decenas de investigaciones y artículos académicos sobre la problemática glaciar, la capacitación y entrega de mapas sobre rutas de escape seguras, entre otros.

Con el comienzo del proyecto, llegó también otro gran reto, ser madre. Tiene 2 hijos, la mayor, de 8 años. “Mi hija ha tenido la oportunidad de visitar algunos lugares donde está el proyecto y eso la llena de orgullo”, dice y sonríe.

Por su compromiso con el medio ambiente y la gestión del agua, su capacidad de liderazgo y sus ganas de seguir trabajando para mejorar las vidas de miles de peruanas y peruanos la historia de Karen nos invita a ser #ComoElla.

Karen