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En el Día Mundial del Medio Ambiente, representantes de los gobiernos del mundo están negociando las implicancias del cambio climático en las últimas conversaciones de la ONU en Bonn, Alemania, mientras que un desastre climático se desarrolla a unos cientos de kilómetros hacia el este de esta ciudad. En los últimos días, partes de Alemania, Austria, la República Checa y Polonia han experimentado algunas de las condiciones más húmedas vistas en cientos de años, ríos desbordados, carreteras y puentes inundados y edificios históricos amenazados.

CARE Peru - Dia del Medio Ambiente

Estos son los resultados dramáticos de una primavera fría larga y húmeda, junto con un clima excepcionalmente extremo en algunas partes de Europa. Es una prueba más, si la necesitamos, que nuestro entorno natural tanto al norte como al sur de la línea ecuatorial está cambiando a un ritmo alarmante a causa del cambio climático.

En el último año, un conjunto de fenómenos meteorológicos extremos han llegado a los titulares mundiales, desde el reciente tornado que arrasó Oklahoma; al ciclón Mahasen que azotó Bangladesh y Myanmar; desde el verano inusualmente caluroso y con devastadores incendios forestales en Australia, al invierno con temperaturas bajo cero en Siria y Jordania. A diferencia de los ciclos normales de un clima estacional, muchos de estos eventos se han descrito como “sin precedentes” o “únicos en una generación”.

¿Pero, debemos estar sorprendidos? El mundo atraviesa una profunda crisis política y económica gracias a los niveles insostenibles de consumo y a los estilos de vida insaciables, principalmente en los países altamente contaminantes por su enorme consumo de carbono.

 

CARE Peru - Dia del Medio Ambiente (2)

 

Así que no es de extrañar que la última evidencia de cambios importantes que afectan a nuestro clima y al medio ambiente natural sea en sí misma “sin precedentes”.

En mayo, la concentración de dióxido de carbono en nuestra atmósfera pasó el hito de 400 partes por millón de partes de aire, un nivel visto por última vez en la Tierra hace 3-5 millones de años.

Si seguimos emitiendo CO2 y otros gases de efecto invernadero al ritmo actual, los científicos predicen que las temperaturas medias globales aumentarán entre 4 y 6 º C en el 2100.

Inundaciones más intensas y extremas, olas de calor de una magnitud sin precedentes y la agudización de las sequías se convertirán en la “nueva normalidad”, según un importante informe del Banco Mundial publicado a finales de 2012. Estos cambios reducirán gravemente la producción agrícola y afectarán el entorno natural del que dependen miles de millones de personas en el mundo.

Para nuestros océanos, un calentamiento de 4 ° C o más significa un aumento de alrededor del 150% de su  acidez, con un impacto incalculable sobre los organismos y ecosistemas marinos. Pero también tiene graves consecuencias para las poblaciones costeras que dependen del mar para su sustento y el de las defensas naturales contra las tormentas, como el coral y los manglares, que protegen miles de kilómetros de costa de baja altitud – tierra que está bajo creciente amenaza por el aumento en los niveles del mar.

Y en todo el mundo, las especies de plantas y animales están ahora desapareciendo a un ritmo alarmante, con consecuencias duraderas para la biodiversidad global.

El medio ambiente es algo que preocupa a muchos de nosotros profundamente, más aún si periódicamente observamos imágenes impactantes en las noticias o en programas espectaculares sobre la naturaleza.

Para la mayoría de la gente con la que CARE trabaja en los países en desarrollo, el medio ambiente es fundamental para su sustento, como fuente de alimentación, de vivienda y de ingresos. Y para los más pobres, un entorno natural degradándose rápidamente es literalmente una cuestión de vida o muerte.

Para sobrevivir y prosperar, generaciones de personas han confiado en las condiciones climáticas relativamente estables, independientemente de dónde vivan. Así las fluctuaciones significativas – irregularidad de las lluvias, las temperaturas imprevisibles, los ecosistemas degradados, el clima extremo – traen repercusiones dramáticas.

El trabajo de CARE es un testimonio de esta realidad. En los Andes, la gente está luchando para hacer frente a cambios en la disponibilidad del agua, mientras que los glaciares en los que han confiado durante siglos se desvanecen. En Níger, los agricultores están tratando de encontrar nuevas formas de ganarse la vida ya que la sequía prolongada significa que ya no pueden mantener sus rebaños.

La semana pasada el informe sobre el futuro del desarrollo mundial, elaborado por el Grupo Especializado de alto nivel de la ONU, dio la voz de alarma climática, como nunca antes, para las personas más pobres del mundo. El cambio climático es ahora la tendencia clave que determinará si las ambiciones de erradicar la pobreza extrema se puede lograr en nuestra vida, dicen los autores del informe.

Es por eso que la acción sobre el cambio climático es ahora más urgente que nunca. Necesitamos una rápida reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, apoyo masivo a escala para ayudar a las personas más pobres del planeta a adaptarse a un mundo con un clima cambiante y nuevas maneras de hacer frente a las importantes pérdidas y daños generalizados que los impactos del cambio climático están teniendo en la vidas, medios de subsistencia y ecosistemas.

Nuestro medio ambiente es para todos y sobre todos. Ricos, pobres, mujeres, hombres, jóvenes, viejos, al norte, al sur. Debemos hacer frente al cambio climático en conjunto y rápido, si queremos que los futuros Días Mundiales del Medio Ambiente sean motivo de celebración y no de alarma.

Para obtener más información sobre nuestro trabajo de apoyo en las comunidades de todo el mundo para hacer frente a los impactos del cambio climático, visita www.careclimatechange.org

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