Más de 4 millones de personas han dejado Venezuela debido a la hiperinflación y el escaso acceso a comida, electricidad y otros servicios básicos, según lo reporta ACHNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados). Quienes se han quedado en Venezuela se enfrentan un sistema de salud colapsado y tienen poco o nulo acceso a las necesidades básicas.

La mayoría de personas que se han visto obligadas a salir de Venezuela migran a países cercanos como Ecuador, Colombia o Perú. Incluso tras migrar, la población venezolana se ve afectada por los cambios constantes de políticas migratorias que varían según el país, así como la xenofobia y el desempleo.

El abuso y la explotación de mujeres y niñas migrantes ha alcanzado niveles alarmantes. Un análisis de la frontera de Venezuela con Colombia encontró graves indicadores de violencia de género en las estaciones migratorias informales que encuentran en las fronteras. Ellas enfrentan un alto riesgo de abuso, explotación, tráfico sexual y la posibilidad de caer en la prostitución ante la pobreza y la necesidad.

“La comunidad humanitaria debe reunir esfuerzos para prevenir y responder de manera urgente al abuso y explotación de los migrantes que están buscando una mejor calidad de vida para ellos y sus familias”- Tatiana Bertolucci, directora regional de CARE América Latina y el Caribe.

“Los venezolanos que están obligados a dejar sus casas mientras su país colapsa ya sufrieron lo suficiente”, afirma Tatiana Bertolucci. CARE Internacional está ofreciendo ayuda humanitaria a los venezolanos y venezolanas en situación de vulnerabilidad y a las comunidades que los albergan en Colombia, Ecuador y en el Perú.

Perú es el segundo país que alberga más migrantes venezolanos en América Latina, según señala la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Desde julio, para poder ingresar al país de manera legal, los migrantes deben tener el pasaporte vigente y tramitar una visa, ambos documentos son muy difíciles de conseguir en el contexto político y social que se vive en Venezuela. Como resultado la entrada de migrantes al Perú ha disminuido, pero han aumentado las vías ilegales para ingresar a territorio nacional, lo que expone a migrantes y peruanos a otras situaciones riesgosas.

Según el informe “Monitoreo de flujo de población venezolana en el Perú” (setiembre, 2019) de la OIM en los últimos meses fueron más mujeres que hombres quienes ingresaron al país de manera legal. La mayoría de estas mujeres son menores de 30 años y traen consigo a sus hijos menores, como es el caso de Esmirna.

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Esmirna, 21 años y sus hijos, Luinyelber de 3 y Eulimar de 1, entran vía Ecuador y esperan en la zona de Rumichaca para abodar un bus que los llevará hasta la frontera con Perú. La familia ha estado viajando en buses y durmiendo en las calles.

“Nos robaron hace 2 semanas y mi hijo ha estado usando la misma ropa desde ese día”, cuenta Esmirna, con inmensa pena en su voz, “Hemos pasado noches de frío, pero estas son las únicas ropas que tenemos”.

CARE Perú, en el marco del programa de atención humanitaria y gestión de riesgos y emergencias, ofrece atención primaria a la población venezolana que se encuentra ingresando al Perú vía Tumbes. Estas acciones no solo contemplan el bienestar de las y los migrantes sino de la población tumbecina que los recibe.

A la fecha, CARE Perú ha brindado atención de primera necesidad para migrantes que pernoctan en los diferentes albergues ubicados en la zona fronteriza. También se han puesto en marcha otras acciones para fortalecer los servicios de salud pública en la zona, a fin de mejorar la atención que reciben migrantes y población peruana que habita en zonas fronterizas.

Además, trabaja de manera articulada con gobiernos locales y regionales, así como entidades privadas y públicas para sumar esfuerzos que permitan mejorar las condiciones de vida de la población migrante, especialmente de las niñas y mujeres, quienes se encuentran expuestas a mayores riesgos.

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Esmirna y sus hijos se han reencontrado con su Eulises, 23, padre de los niños y esposo de Esmirna, en la frontera de Ecuador con Perú. La familia llegará al Perú, donde la hermana de Esmirna, quien lleva viviendo en el país 1 año, los espera. Eulises espera encontrar un trabajo remunerado en el Perú para poder mantener a su familia y comenzar por fin una nueva vida juntos.

Por Jacky Habib – CARE Internacional, adaptada al castellano por Alejandra Baluarte – CARE Perú

 

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