1149402416_850215_0000000000_sumario_normal

En su libro “¿De dónde venimos los cholos?”, el periodista y escritor Marco Avilés escribe un capítulo sobre un pequeño pueblito de la región de Cusco, hogar del equipo femenino de fútbol estrella de la zona.

“Churubamba es una altura lejana y caprichosa: a 4.000 metros sobre el nivel del mar, las cumbres de la cordillera de los Andes rodean una planicie muy verde. El paisaje de la aldea parece la imitación natural de un gran estadio de fútbol. Aquí no hay una comisaría, ni un prostíbulo, ni una iglesia, pero sí dos arcos de madera en el centro de la gran explanada-plaza de armas-cancha de fútbol.”

Todo comenzó en 1999, cuando la iglesia de Andahuaylillas organiza un campeonato y convoca a todas las aldeas campesinas cercanas. En un primer lugar se propuso que los hombres compitieran en fútbol y las mujeres en voleibol, pero ellas reclamaron que “también sabían patear un balón”. Consiguieron que se abriera una categoría femenina y desde ese entonces los campeonatos de fútbol de mujeres no faltan. La iglesia donó arcos de madera y ayudaron a la comunidad a instalarlos con la confianza puesta en que el fútbol podía convertirse en un pasatiempo saludable para disminuir algunos problemas de la comunidad, por ejemplo, el alcoholismo.

La mayoría de las personas en la comunidad no hablan español y no saben lo que es calzado deportivo, pero si conocen lo que es la unidad y dejarlo todo en la cancha. El uniforme oficial es nada menos que la vestimenta que utilizan todos los días: faldas floreadas de colores brillantes y una blusa blanca, en la que cuelgan dos largas y gruesas trenzas negras. ¿Sus chimpunes? Sandalias de jebe rústico, las mismas que usan para trabajar en el campo y con las que han anotado todos sus goles. En el caso de alguna lesión, cuentan con un clásico remedio: la coca, “el doping del pueblo”. No solo calma el dolor, sino “demora el hambre y espanta el frío”.

Según estadísticas del año de publicación del libro (2016), cuarenta millones de mujeres practican el fútbol de manera oficial, en clubes o asociaciones, a nivel global. El autor afirma que, si se juntan en un solo punto del mundo, sumarían la población de algún país en Europa, el continente donde más mujeres practican este deporte. “Pero ni la FIFA conoce la aldea de Churubamba ni Churubamba parece interesada en aquellas estadísticas. El único censo que importaba esa mañana era el registro para el reparto de la comida.”

Por último, como en todo partido de fútbol, la hinchada siempre juega un papel fundamental. En el caso de Churubamba, la barra está integrada por los esposos de las mujeres del equipo. Mientras cuidan a sus hijos, conversan entre ellos en la tribuna, un muro de barro que delimita la cancha. ¿Qué opinan sobre que sus parejas tengan mayor éxito en un deporte que socialmente está liderado por hombres? “Ellas tienen que cumplir su tarea de madres, y nosotros como padres”, dice; “después, todos podemos jugar”.

1149402416_850215_0000000000_sumario_normal

Autor: DANIEL SILVA YOSHISATO

REPOSITORIO
JUNTOS ANTE
EL ZIKA
ver más Toma acción
HAZ UNA
DONACIÓN
ver más Haz una donación
PONTE EN
CONTACTO
ver más Ponte en contacto
SUSCRÍBETE
Ir al formulario