El responsable del proyecto RIMAC DRR, Juan Galindo, nos habla de la importancia de trabajar para tener ciudades sostenibles y por qué es clave la participación ciudadana en el desarrollo de sus barrios y ciudades

El proyecto RIMAC DRR implementa acciones para fortalecer la prevención y gestión del riesgo de desastres en el distrito del Rímac, especialmente en barrios vulnerables. En esta segunda fase busca consolidar los resultados conseguidos a través de diversas acciones como la creación y capacitación de una brigada de emergencia conformada por vecinos y líderes comunitarios del distrito.

Juan Galindo, especialista en gestión de proyectos a nivel urbano y responsable del proyecto, nos cuenta más sobre esta intervención y cómo construir ciudades sostenibles desde la ciudadanía:

IMG_0010

¿Qué son las ciudades sostenibles y cómo el proyecto RIMAC DRR incluye este enfoque en sus acciones?

Si yo tuviera que definir ciudades sostenibles diría que son comunidades orientadas a mejorar su calidad de vida, pero pensando en el futuro. Eso quiere decir que tiene que pensar en armonía con su entorno ambiental, con el uso responsable de los recursos y construyendo una capacidad de resiliencia frente a la posibilidad de ocurrir una emergencia.

Desde la fase 1 del proyecto Rímac DRR, que se implementó entre el 2014 y el 2017, tenemos una filosofía: para gestionar un territorio necesitas conocerlo. Este conocimiento permite que una autoridad realice acciones efectivas para mejorar la calidad de vida cotidiana en el corto, mediano y largo plazo. Por eso, un componente muy fuerte para el proyecto es la construcción y sistematización de la información, que nos permitió generar una base de datos georreferenciada ad hoc para el distrito del Rímac.

Para nuestras acciones tomamos en cuenta la información de vulnerabilidad territorial, de la capacidad de organización en los barrios, de la cantidad de personas que puede haber en determinado espacio, entre otras variables.

 ¿Cómo sería una Lima sostenible?

Primero hay que pensar en los sistemas de transporte público, que lamentablemente en Lima no están priorizados. Para el caso de un gobierno local, pensar cuáles son los medios de transporte locales que pueden adecuarse a un sistema de escala metropolitana. Luego, potenciar el uso de medios de transporte sostenibles como las bicicletas. Para eso se requiere construir buenas y adecuadas redes como ciclovías, que permitan darle seguridad a las personas que se transporten en estos medios. Hoy en día mucha gente dice “sí pues, usaría la bicicleta en lugar del auto, pero me pueden atropellar”. Eso es preocupante. Creo que en el caso de Lima ese es uno de los retos más importantes para comenzar a construir una ciudad sostenible.

 ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para lograr este objetivo?

Por un lado, fomentar el uso de medios de transporte sostenibles no contaminantes. Eso implica el esfuerzo de quienes utilizan vehículo propio, significa adecuarse, adaptarse, salir de una zona de confort. Vemos mayor preocupación por un consumo responsable, como la reducción del uso del plástico, pero realmente no sabemos a dónde llega la basura, estamos en una ciudad que mira de espaldas al mar, a los ríos.

Como ciudadanos también podemos construir una mejor organización para hacer frente a escenarios de riesgo. Es decir, organizarnos para poder exigir a nuestras autoridades una planificación urbana que incluya espacios públicos. No existen planes que nos brinde la posibilidad de espacios donde construir viviendas seguras pensando en las y los ciudadanos con menores recursos y evitar el crecimiento en zonas vulnerables como las orillas de río, laderas, próximas a lomas,

Desde los proyectos en los que nosotros trabajamos hacemos incidencia para lograr políticas urbanas que permitan la sostenibilidad de nuestras ciudades, construimos espacios de organización social que, por ejemplo, puedan hacer frente a una emergencia. Esta segunda fase el proyecto RIMAC DRR nos ha permitido fortalecer una organización como la Brigada de Emergencia Comunitaria que puede responder a distintos tipos de emergencia.

¿Cómo estamos asegurando la sostenibilidad del proyecto en esta segunda fase? 

Durante la primera fase uno de los productos bandera fue la construcción de una base de datos georreferenciada con visor cartográfico. Le dimos a la municipalidad, de manera sistematizada, la información de los recursos que tiene el distrito para hacer frente a una emergencia. Por ejemplo, nos ha ayudado mucho la capa de información sobre los espacios públicos del distrito, para esto se hizo todo un trabajo de levantamiento en campo. La base de datos la articulamos con el CENEPRED, para que la aloje en su servidor.

Para esta segunda fase, teniendo en cuenta la nueva gestión, hemos realizado capacitaciones a los nuevos funcionarios del distrito para el manejo de dicha base de datos. Elaboramos un protocolo de levantamiento de información, el piloto se aplica en el Rímac y busca replicarse en otros distritos. Por otro lado, en términos de organización vecinal, hemos formado una brigada. Habíamos creado redes y lazos de confianza y lo que hicimos fue retomar estos lazos. Estamos respondiendo a las directrices de las políticas nacionales, en este caso el SINAGERD (Sistema Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres), permitiendo cumplir el PLANAGERD (Plan Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres), en uno de sus objetivos: fortalecer la participación de la población y sociedad organizada para el desarrollo de una cultura de prevención.

En la primera fase llevamos a cabo dos intervenciones físicas. Una de apuntalamiento, en el centro histórico, a través de la técnica de reforzamiento con madera en un solar de Jr. Chiclayo 363. Eso nos ha servido para promover intervenciones de emergencia elaborando 10 planes que cuentan con un expediente completo donde se detalla qué necesita cada quinta para apuntalarla (materiales, costos, el cronograma). A partir de estos documentos facilitamos la búsqueda de financiamiento.

La segunda consiste en un sistema de biofiltros para reutilizar las aguas grises domésticas (del lavado), lo que permite forestar las laderas. Esto permite limitar el asentamiento en zonas peligrosas. En esta nueva fase haremos dos en el sector de Las Brisas de Flor de Amancaes que sigue siendo invadido y donde falta planificación, así como políticas de vivienda social. En el barrio de Santa Rosa, que tiene un suelo rocoso recuperaremos un espacio público, a través del cual fomentamos la activación de las comunidades. La idea es darle un poco de color a la zona, un mural que refleje la identidad del barrio y con mensajes de prevención y preparación ante emergencias.

El enfoque de barrio implica que nuestras intervenciones no son a nivel personal o familiar. Ampliamos la escala para incorporar una mirada comunitaria, que permita la construcción de espacios públicos, por ejemplo para la organización comunitaria, que a nivel familiar es insuficiente.

527e68ca-d926-48c4-8de3-0418ceaa1ff1

¿Cómo se comunican con los barrios?

Hemos aprovechado los espacios comunitarios que ya existen, como las juntas vecinales, que representan a los asentamientos humanos y a los barrios. Aprovechamos las reuniones y asambleas generales para hablar del proyecto y presentar nuestras actividades. Para el caso de las plantas de tratamiento de aguas grises domésticas, con ayuda de voluntarios de la municipalidad del Rímac ejecutamos una estrategia de información y concientización casa por casa.

En el caso de la brigada tenemos la facilidad de utilizar el WhatsApp, hemos sectorizado en 6 zonas al distrito, respondiendo a la realidad del territorio: hay una zona de urbanizaciones, una del centro histórico, otra del cerro San Cristóbal, otra zona de laderas en Ciudad y Campo, como en San Juan de Amancaes y Flor de Amancaes. Estos seis grupos de WhatsApp son nuestro centro de comunicación.

Además, las brigadas están siendo formadas para que luego puedan capacitar a otros vecinos del distrito.

 ¿Por qué es importante promover el trabajo articulado entre ciudadanía, gobierno y empresa para proyectos como RIMAC DRR?

 Es importante el empoderamiento de la ciudadanía y que se le reconozca como agente dentro de un proceso de desarrollo. El gobierno local a su vez tiene la responsabilidad de guiar y de implementar las medidas necesarias para lograr una mejor calidad de vida.

La empresa, como la ciudadanía, tiene capacidad de estar ahí vigilante. Qué mejor si puede utilizar sus recursos para fortalecer las comunidades.

¿De qué manera el proyecto RIMAC DRR la innovación?

Algo innovador que queremos dejar con el proyecto es el enfoque de inclusión social, por ejemplo, personas que viven con alguna discapacidad o adultos mayores, en proyectos de gestión de riesgos y desastres. Estamos generando un manual con criterios inclusivos de la gestión de riesgos para que sea una guía de los brigadistas. Para esto hemos logrado alianzas con la Asociación Inclusiva Kipu Llaxta, que es una asociación de personas con y sin discapacidad que trabaja el tema de Gestión Inclusiva de Riesgo de Desastres, un enfoque que no se ha profundizado mucho. Ellos ya nos consideran como la primera brigada comunitaria inclusiva de Lima.

IMG_0287

REPOSITORIO
JUNTOS ANTE
EL ZIKA
ver más Toma acción
HAZ UNA
DONACIÓN
ver más Haz una donación
PONTE EN
CONTACTO
ver más Ponte en contacto
SUSCRÍBETE
Ir al formulario