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El equipo estadounidense de fútbol femenino se coronó por segunda vez como campeón del mundo. La delantera, Megan Rapinoe, no solo se llevó el Balón y la Bota de Oro, sino que pudo ser testigo de cómo una lucha de años está comenzando a dar frutos. Desde las tribunas, los espectadores gritaban en coro: “Equal pay” (salario equitativo).

La lucha por la igualdad de salarios ha sido una de las principales causas en las que Megan se ha visto involucrada, y es que la brecha entre hombres y mujeres en el deporte es abismal. Un claro ejemplo es como el equipo de fútbol femenino estadounidense recibirá 4 millones de dólares por su victoria. El equipo francés, actual campeón mundial en fútbol masculino, recibió 38 millones de dólares cuando ganó, casi 10 veces más que en el caso femenino.

Megan Rapinoe, de 34 años, recibe constantemente atención de los medios por sus polémicas declaraciones contra la homofobia, machismo y racismo. En una reciente entrevista, la campeona mundial se dirigió hacia el presidente Trump con una importante crítica, dijo que su mensaje está excluyendo a grupos de estadounidenses y que debería esforzarse más en velar por todos los ciudadanos.

Sin embargo, no es la primera vez que se ve involucrada en un polémico intercambio de comentarios con el presidente de los Estados Unidos. Antes de campeonar, manifestó que, si resultaba ganadora, no iría a la Casa Blanca. Trump le respondió que “primero gane y que luego hable”. Tras la victoria, Rapinoe se mantiene firme en no conocer al presidente. En otras declaraciones, explicó que no canta el himno de su país porque no respeta a Donald Trump: “No respeto a quien no respeta a los demás”.

La activista está comprometida con diferentes causas sociales, entre ellas con la comunidad LGTB, de la que forma parte. Ella pide ver a su equipo como ejemplo de diversidad y tolerancia: “Este grupo lo tiene todo: tenacidad, aplomo, sentido del humor. Este grupo la rompe durísimo. (…) Aquí hay de todo: pelo rosa, pelo púrpura, tatuajes, rastas, mujeres blancas, mujeres de color y todo aquello que está en la mitad. Tenemos chicas hetero y chicas gay.”

Su misión es dejar en claro que el fútbol no es solo deporte de hombres, y lo está logrando. Megan cree en la importancia de la representación, busca que las niñas se puedan ver reflejadas en ese deporte y que crezcan sabiendo que ellas también pueden aspirar a ser futbolistas.

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