Programas y Proyectos por Prioridad Programática
DESARROLLO ECONÓMICO SOSTENIBLE, SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIÓN
REDES SOSTENIBLES PARA LA SEGURIDAD ALIMENTARIA – REDESA

  Periodo:

Octubre 2001 – Septiembre 2006

  Presupuesto total:

US$ 21 340 000

  Población participante:

54 188 familias

  Ámbito:

Ancash, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, La libertad, Huancavelica y Puno. 27 provincias. 125 distritos.

  Socios y aliados:

Seis Direcciones Regionales de Salud, seis Direcciones Regionales de Agricultura, seis Gobiernos Regionales, 125 gobiernos locales. MIMDES, MINAG, SENASA, MINSA, oficinas regionales de PRONAA, diversas asociaciones de productores, ONG nacionales e internacionales.

  Fuente donante:

Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional - USAID

  Responsable:

postmaster@care.org.pe


El Programa Redes Sostenibles para la Seguridad Alimentaria – REDESA tuvo como objetivo mejorar la seguridad alimentaria de las familias en extrema pobreza ubicadas en zonas rurales del ámbito de intervención, a través de la reducción de la desnutrición crónica en niños y niñas menores de tres años. El programa orientó sus acciones a tres objetivos específicos:
  • Reducir las enfermedades diarreicas en los niños y niñas  menores de tres años, a través de la instalación de sistemas de agua y letrinas con co-financiamiento de las familias beneficiarias y los gobiernos locales, que se complementaron con acciones educativas en higiene realizadas por el personal de salud, agentes comunitarios en salud y el apoyo técnico y financiero del Programa.
  • Mejorar las prácticas de alimentación en la población infantil, específicamente la alimentación complementaria y la lactancia materna exclusiva, que implicó acciones educativas comunitarias con la opción complementaria para la instalación de huertos familiares y la crianza de animales menores, realizadas con el apoyo de actores comunitarios y gobiernos locales.
  • Incrementar los ingresos de las familias beneficiarias a través de la organización de cadenas productivas de productos con mayor demanda, la formación y  fortalecimiento de organizaciones de productores vinculadas a estas cadenas, el fomento para el acceso a formas de crédito acorde a sus capacidades y el establecimiento de asocios con entidades locales.

En el programa REDESA se aplicaron cinco estrategias para el logro de estos resultados: la construcción de redes y alianzas, el desarrollo territorial, la comunicación para el cambio de comportamiento, la articulación programática que asegura la intervención simultánea de las acciones, y la incidencia para influir en la toma de decisiones en políticas públicas a favor de la seguridad alimentaria.

La evaluación final del programa evidencia el impacto logrado y la validez de sus estrategias al haberse reducido la desnutrición crónica en 9,9 puntos porcentuales. Es decir, de 34,2% en la situación inicial a 24,3%, en niños menores de tres años de las zonas de intervención.

El ingreso anual de las familias beneficiarias aumentó de S/. 3 855 (Línea de base 2001) a S/. 6 202 (Evaluación final 2006), lo cual representa un incremento de 60,88% superior a la meta fijada. Adicionalmente, contribuyó a la reducción de la pobreza de 12 124 familias en un 20,7%, medida como ingresos por un dólar al día por persona.

Se logró además una mejora de las prácticas de alimentación, nutrición e higiene, con lo cual se redujo  las enfermedades diarreicas en 4 434 niños y niñas menores de tres años de edad de 35,0% a 16,4%, doblando la meta fijada. Asimismo, aumentó la práctica de lactancia materna exclusiva de 25% a 72,2%.

Los gobiernos regionales han incorporado estrategias de seguridad alimentaria y proyectos relacionados con el fortalecimiento de las cadenas productivas en sus presupuestos participativos y planes de desarrollo, con lo cual se da sostenibilidad y continuidad a los procesos.

Existe evidencia de lograr un impacto en el estado nutricional de los niñas y niñas en zonas rurales de extrema pobreza, a partir de la construcción de redes de asocio y la participación de los gobiernos locales y la comunidad organizada. Se demuestra con este modelo de intervención que para reducir la desnutrición crónica, la mejora de niveles de ingresos económicos complementada con componentes educativos y comunicacionales, generan logros más efectivos y sostenibles, que con la entrega de estímulos de tipo alimenticio.

Por tanto, REDESA es un modelo de intervención con altas probabilidades de ser replicado con éxito en otras regiones del país. Sus evidencias han servido para influir en el nivel nacional, para que el Gobierno declare como prioridad nacional la lucha contra la desnutrición crónica, fijando una meta de reducción en cinco puntos porcentuales durante el periodo 2006-2011.

Valeriano Yucra comunero de Tuni Grande actualmente acopia 170 litros de leche de 35 proveedores locales, antes sólo vivían de lo que les ofrecía el campo. Ahora pueden venderle la leche, como un ingreso seguro. Valeriano logra armar 22 moldes diarios, que lleva a Puno, Arequipa y Cusco para ser vendidos a 8 nuevos soles por molde (venta promedio de US$1 576/mes).Valeriano tiene ahora una planta quesera llamada "Chanell Altipampa"

Huancané, Puno


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