El Perú cuenta con una Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria cuyo objetivo es reducir la desnutrición crónica, la cual se ha mantenido constante en la última década y que afecta al 24,1% de los niños menores de 5 años. Gobiernos regionales de Cajamarca, Ancash y Huancavelica la han adecuado y cuentan con sus estrategias regionales de seguridad alimentaria (ERSA). Por otro lado, CARE Perú implementó en zonas rurales del país, un programa de seguridad alimentaria REDESA(2001-2006), habiendo reducido la desnutrición en casi diez puntos porcentuales en su intervención e impulsó la elaboración de las ERSA. Con estos logros, inició y lideró conjuntamente con instituciones prestigiosas (ADRA Perú, CARE Perú, Caritas del Perú y PRISMA), el Sistema de Naciones Unidas (FAO, UNICEF, PMA y OPS / OMS), agencias cooperantes (USAID) y la sociedad civil (Mesa de Concertación para Lucha Contra la Pobreza) la Iniciativa Contra la Desnutrición Infantil, que ha posicionado en el gobierno la reducción de la desnutrición como una prioridad nacional fijando metas específicas, hecho inédito en el país y uno de los pocos en América Latina y el Caribe.
La Iniciativa ha sostenido reuniones con el Banco Mundial para el diseño de un programa de nutrición en el país. En este diseño, el Banco propone una modalidad financiera innovadora: si el Gobierno cumplió con las metas, el préstamo se convertiría parcial o totalmente en donación. Así, el Perú sería el país piloto de esta nueva modalidad de financiamiento. Por ello fue necesario continuar incidiendo con el Banco Mundial a fin de que su programa de nutrición incluya las acciones que tienen probada evidencia en reducir la desnutrición, así como lograr que otros orienten sus acciones en este sentido. También es necesario que la sociedad civil se involucre en la vigilancia ciudadana del cumplimiento de estos procesos, en particular de los programas sociales financiados por el Banco Mundial y otras Instituciones Financieras Internacionales. Asimismo, la implementación de las ERSA debió continuar particularmente en el caso de Ancash, Cajamarca y Huancavelica; como vitrinas para otras regiones en la lucha contra la desnutrición infantil. Todos estos procesos fueron sistematizados para hacer incidencia política con las IFIS y con los gobiernos.
Logros alcanzados
El Banco Mundial ha tomado como válida la propuesta para reducir la desnutrición infantil planteada por CARE y los socios de la Iniciativa contra la desnutrición infantil y se ha participado en el diseño de los mismos, habiéndose incluido elementos de su propuesta.
El Banco Mundial mantiene el interés en el tema de nutrición en el país, por este motivo se logró formalizar un modelo multivariado y otro de dinámica de sistemas, bajo la supervisión de expertos internacionales con ayuda de programas informáticos especializados. Estos fueron compartidos con profesionales de la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros.
El Ministerio de Economía y Finanzas, a través de su lógica de gestión por resultados, ha organizado el presupuesto del Estado en programas estratégicos presupuestales, para que los diversos sectores involucrados, gobiernos regionales y locales destinen recursos y ejecuten acciones con metas cuantificables destinadas a reducir la desnutrición, recogiendo las propuestas planteadas por la Iniciativa contra la desnutrición Infantil.
El Ministerio de Salud, ha establecido Intervenciones Sanitarias priorizadas para reducir la desnutrición crónica infantil y mejorar la salud materna y neonatal como parte de la Estrategia Nacional CRECER, que a su vez ha asumido como metas la reducción de las desnutrición infantil y sus factores causales, así como el Programa JUNTOS que ha optimizado sus condicionalidades orientándolas a reducir la desnutrición infantil, las cuales son coincidentes con lo planteado por CARE Perú y sus socios en la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil.
Se han generado ordenanzas regionales en el ámbito, destinados a implementar la estrategia de seguridad alimentaria: planes de acción orientados a mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición infantil y el desarrollo social; las que han sido diseñadas con los mismos objetivos de la política nacional reflejada en la EN CRECER, es decir todas ellas incorporan las líneas de acción propuestas por CARE y sus socios en la Iniciativa contra la desnutrición infantil. Asimismo se han conformado espacios de coordinación en los que participa el gobierno regional y la sociedad civil, que gestionan las estrategias de seguridad alimentaria o sus equivalentes.
En los gobiernos regionales se han formulado presupuestos (gasto corriente o vía proyectos SNIP) destinados a reducir la desnutrición infantil y mejorar la seguridad alimentaria, por un monto de S/. 14 379 715.
Respecto a la vigilancia ciudadana, los principales resultados están concentrados en el asocio con la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, a partir de la cual se realiza un seguimiento del uso de los presupuestos destinados a las 11 prioridades de acción por la infancia, cinco de ellas vinculadas con la nutrición infantil.
Se ha sistematizado el modelo de incidencia y ha sido socializada con funcionarios del Banco Mundial, con el equipo de CARE Nicaragua y con representantes del gobierno de Nicaragua en un taller organizado por el Banco Mundial, para presentar las experiencias en incidencia y logros en la gestión de los países para reducir la desnutrición crónica.
Lecciones aprendidas
Un aspecto que favoreció el proceso fue el compromiso político del gobierno para reducir la desnutrición infantil, con una meta objetiva, lo cual ubica a CARE como un aliado estratégico, con capacidad de influencia desde la sociedad civil. Por otro lado, la confianza que el Banco Mundial tiene en las capacidades técnicas de CARE basado fundamentalmente en evidencias y resultados.
Las buenas relaciones entre los equipos técnicos de CARE, de las instituciones que conforman la Iniciativa y del Banco Mundial en el Perú permitieron un trabajo de asocio, que ha mantenido el vínculo y el interés del Banco Mundial en el tema de nutrición, a pesar de los cambios.
La incidencia debe cumplirse en el nivel político, de gestión y técnico.
Una vez obtenido el interés político en el tema, debe mantenerse buscando involucrar la mayor cantidad de decisores, de los niveles local, regional y nacional.
Se requiere conocer bien la dinámica de las instituciones ante los cuales se hace la incidencia y de los programas sociales.
Existe mayor posibilidad de influir en el Banco Mundial, cuando se interviene desde el diseño, rediseño o negociación de financiamiento de los proyectos.