El proyecto DECABI fue ejecutado en la zona fronteriza entre Perú y Ecuador. Su ámbito de acción alcanzó la provincia de El Oro en Ecuador (cantones de Machala, Santa Rosa y Arenillas) y Tumbes en Perú (provincias de Contralmirante Villar, Zarumilla y Tumbes). DECABI ha fortalecido la capacidad binacional de preparación y ayuda en caso de desastres, a nivel de comunidades, subnacional y de mecanismos de coordinación binacionales. De esta manera, se reducen los múltiples riesgos de desastres a los que se enfrenta la población de ambos lados de la frontera, ya que es un área de alta vulnerabilidad frente a inundaciones, consecuencia de las fuertes lluvias agravadas por el fenómeno de El Niño, sobretodo entre los meses de diciembre y marzo. Además, esta zona es vulnerable a prolongadas sequías, actividades sísmicas, fuertes vientos, oleaje marino, y contaminación por desechos de residuos sólidos. Los ríos de la zona atraviesan la frontera, de modo que las ocurrencias de desastre afectan por igual ambos lados del territorio, razón por la que la cooperación binacional fue fundamental en el diseño y la ejecución del proyecto.
Resultados
El proyecto DECABI ha permitido constituir brigadas comunitarias de voluntarios para las 17 localidades priorizadas. Estas brigadas han sido capacitadas en primeros auxilios, rescate, evaluación de daños y manejo de albergues, además de haber sido entrenadas y equipadas para atender emergencias en sus localidades.
Han sido certificados 37 instructores de brigadas de ayuda comunitaria, los que constituyen un recurso a disposición de las autoridades de Defensa Civil de la zona para futuras actividades de capacitación y apoyo. Ello ha dado lugar a un importante recurso de capital humano existente en la zona transfronteriza. En las comunidades donde se ha intervenido se incrementó la actitud de prevención de desastres.
El proceso de constitución y apoyo a brigadas comunitarias queda en manos de las Juntas/Comités de Defensa Civil de los ámbitos a los que pertenecen. En la parte ecuatoriana este proceso está consolidado dado al carácter urbano del ámbito y a la existencia de experiencias previas.
En Tumbes, en coordinación con la Dirección Regional de Salud, se capacitó a las comunidades rurales en agua segura. Se han difundido técnicas sencillas para la potabilización de agua segura. Está iniciado y siendo asumido por la Dirección Regional de Salud.
Se implementaron seis obras demostrativas de mitigación/prevención.
Se elaboraron cuatro mapas de riesgo provincial/ cantonal para fines de prevención de desastres y se capacitó a técnicos municipales en el uso de SIG.
Se certificó a 76 estimadores de riesgos en ambos países.
Se entregaron 16 equipos de radio a Juntas/Comités de Defensa Civil y se repararon tres equipos, fortaleciendo así una red de comunicación radial transfronteriza, e los lugares más alejados.
Se equiparon cuatro centros operativos de emergencia. Dos de ellos son cabecera de los sistemas sub nacionales de defensa civil. Los otros se encuentran e zonas rurales y son binacionales.
Se realizaron tres cursos binacionales para capacitar a miembros de las /Juntas/Comités de Defensa Civil del ámbito del proyecto en: evaluación de daños y necesidades – EDAN; evaluación de daños, necesidades y toma de decisiones - EDAN-TD; administración para desastres - BAGER.
62 docentes fueron capacitados en temas de reducción de riesgo de desastres y elaboraron sus planes de seguridad escolar en 21 instituciones educativas.
Se elaboraron guías pedagógicas para la inclusión de contenidos para la reducción de riesgos de desastres (RRD) como tema transversal en el nivel inicial, primario y secundario. Los contenidos de este material fueron oficialmente reconocidos por la Dirección Regional de Educación de Tumbes, cuyos ejemplares fueron distribuidos a las autoridades educativas competentes de Perú y de El Oro en Ecuador, así como a Defensa Civil.
Se apoyó la realización de tres eventos de sensibilización por el día internacional de la RRD, los mismos que tuvieron buena acogida en la opinión pública local y se ha facilitado la reactivación del Comité Técnico Binacional de Gestión del Riesgo y Atención de Desastres.
Se capacitó a 97 comunicadores sociales en temas de RRD.
Lecciones aprendidas
Para fortalecer las capacidades binacionales es necesaria la relación directa entre funcionarios de ambos países.
La tarea de fortalecer capacidades e impulsar procesos de colaboración supone necesariamente que las actividades sean llevadas a cabo por los actores directos en los distintos niveles.
Las brigadas comunitarias pueden ser consideradas como parte de la sociedad civil local que requiere ser fortalecida.
Ha sido importante la estrategia de delegar la ejecución de guías pedagógicas a docentes y funcionarios públicos.
Es importante difundir la prevención de riesgos, a través de la escuela y de los medios de comunicación. Los planes de seguridad escolar han estado orientados a este propósito, así como las guías pedagógicas, los simulacros y los eventos con escolares de ambos países.
