A horas de sucedido el terremoto de agosto 2007, CARE Perú envió un equipo de reconocimiento a las zonas de desastre. En Tambo de Mora, al suroeste de Chincha, el equipo reportó el 90% de viviendas afectadas y los establecimientos de salud colapsados. En las comunidades de Huaytará y Castrovirreyna en Huancavelica, otro de los equipos reportó más del 60% de viviendas destruidas o afectadas. Miles de familias quedaron desprotegidas. La respuesta no se hizo esperar, CARE Perú con el apoyo financiero de diversos donantes privados, dio respuesta inmediata entregando ayuda humanitaria a las familias damnificadas más vulnerables del sur, poniendo en práctica una política de transparencia y rendición de cuenta institucional.
Resultados alcanzados
12 000 familias recibieron agua potable, alimentos enlatados, carpas, plásticos reforzados, frazadas, herramientas para la remoción de los escombros en Cañete, Chincha, Huaytará y Castrovirreyna.
Contenedores de agua potable instalados en 13 localidades urbano-marginales de Chincha.
555 familias capacitadas en saneamiento básico, higiene y mantenimiento de los depósitos y reservorios de agua.
Suministros médicos distribuidos a través de la Dirección Regional de Salud de Ica.
Tres módulos ambulatorios de consulta de ginecología y obstetricia para el Ministerio de Salud.
Dos módulos prefabricados de consulta ambulatoria para el Hospital de Ica.
130 carpas familiares instaladas en Chincha.
Puesta en marcha de una línea telefónica gratuita para la atención y respuesta de reclamos, sugerencias y pedidos de información por parte de las familias beneficiarias de la ayuda humanitaria.
100 maestros de obra y personal técnico capacitados en técnicas de construcción de vivienda sismorresistente en adobe reforzado, utilizando la tecnología validada por la PUCP.
Operación y mantenimiento de una retroexcavadora entregada en donación a CARE por la empresa JCB, la cual ha sido utilizada en tres distritos de Cañete, a través de convenios con sus autoridades municipales, para la remosión de escombros, zanjas para la rehabilitación y habilitación de sistemas de agua y saneamiento.
Se entregó a las representantes de organizaciones de mujeres de Chincha y Cañete, sets de utilería de cocina para 100 ollas comunes.
Se realizó un taller de evaluación de la respuesta a la emergencia que congregó autoridades, miembros del comité de defensa civil y equipos locales.
Lecciones aprendidas
CARE Perú ha puesto en práctica una concepción que vincula las fases de emergencia, rehabilitación y reconstrucción, trascendiendo un comportamiento inmediato y coyuntural, lo cual es necesario desde una perspectiva de desarrollo local. El reto mayor es trabajar con diversos proyectos en un amplio espacio geográfico, que va desde ciudades costeras con decenas de miles de habitantes hasta zonas alto andinas con pequeños poblados en Huancavelica.
Se enfrentó un espacio amplio de intervención a través de la focalización en determinados lugares (provincias de Cañete, Chincha y Castrovirreyna), lo cual implicó la coordinación con instituciones de desarrollo y el INDECI. También se destaca la flexibilidad y rápida capacidad de ajuste hacia la distribución directa de la ayuda.
CARE ha realizado obras necesarias, ha capacitado y contribuido a formar organizaciones que asumirán labores de gestión y mantenimiento de las mismas (JASS, comités de regantes). Fue muy positiva la participación de la población en la definición de las obras, la selección de los beneficiarios y el aporte en trabajo comunal, tierras y recursos hídricos.
Una intervención de ayuda a la emergencia sin considerar el fortalecimiento institucional local no superará la acción inmediata y coyuntural y sobretodo el fortalecimiento de las bases institucionales del sistema de defensa civil.
La puesta en marcha del proceso de rendición de cuentas institucional ha sido un acierto. Además de responder a un principio programático de transparencia institucional, ha permitido identificar a tiempo obstáculos y fallas en la distribución de bienes y enmendarlos. A su vez, ha permitido obtener información valiosa en la interacción entre trabajadores y trabajadoras de CARE y las personas beneficiarias, además de plantear al personal en campo sus requerimientos y demandas.
