El proyecto contribuye al fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, a partir de espacios como el Acuerdo Regional y la Mesa de Minería y Desarrollo Regional de Apurímac, y del desarrollo de capacidades para la formación de liderazgos juveniles de varones y mujeres, en Apurímac y Puno. Continúa los esfuerzos del programa Fortalece. Profundiza las acciones de promoción de buen gobierno regional y local a partir del reforzamiento de los espacios de concertación político y social de carácter regional y la formulación de la Agenda de Desarrollo de Apurímac. Continúa con el reforzamiento del plan de desarrollo de capacidades, alentando la conformación de la Escuela de Gobernabilidad de Apurímac y Puno, y un plan básico de formación para autoridades, funcionarios y líderes sociales con un plan de incidencia nacional, regional y local, que aporte al diseño de una propuesta de desarrollo de capacidades de gobiernos subnacionales. Promueve además espacios de debate sobre la vigilancia participativa.
Resultados
Fortalecimiento del Acuerdo Regional de Apurímac, articulado al Foro del Acuerdo Nacional. El diseño multiactor convoca a partidos políticos, autoridades regionales y municipales y sociedad civil, y contribuye a generar consensos y a fortalecer las relaciones y los puntos de vista.
La Mesa de Minería y Desarrollo Regional en Apurímac se mantiene como un espacio articulador de empresas, autoridades, comunidades y ONG, constituyéndose como referente para muchas instancias. Se establecen articulaciones de líderes regionales con el Grupo de Diálogo Nacional Minería y Desarrollo Sostenible.
Conjuntamente con otras instituciones promovió el Primer Encuentro Nacional de Comités de Monitoreo y Vigilancia Participativa en ámbitos de desarrollo de la minería (2008) contando con 350 personas, 80 de ellas mujeres, líderes y representantes de 40 instituciones, empresas e instituciones. Este espacio de trabajo convocó a 25 comités de Cusco, Moquegua, Ancash, Junín, Arequipa, entre otros, asistiendo además otras delegaciones animados en procesos de monitoreo participativo ambiental.
Los programas de desarrollo de capacidades están siendo asumidos como necesarios por las autoridades regionales y municipales, y se incrementan sus compromisos. Los participantes ven con mucho interés estos espacios. En las provincias de Puno y Azángaro se han aprobado estas iniciativas y más de 100 egresados están mejor calificados en temas de gobernabilidad y gestión local.
Lecciones aprendidas
En los espacios de gobernabilidad siempre existen posiciones diversas, lo cual demanda un liderazgo concertador y dialogante, institucionalizando los mecanismos de participación y de respeto que asegure la permanencia de la participación de los actores involucrados. Es necesario mostrar resultados y logros en el corto plazo, lo cual demanda tener objetivos claros.
La construcción de buen gobierno local es un ideal complejo, que requiere acompañamiento de mediano plazo, para orientar esfuerzos y voluntades, por cuanto permite la construcción de ciudadanía en la lucha contra la pobreza.
Las alianzas institucionales como la mesa técnica de presupuesto participativo de Azángaro, propicia la sinergia institucional para responder adecuadamente a las expectativas de la municipalidad y de la sociedad civil.
Los y las participantes de programas de desarrollo de capacidades en las localidades de mayor postergación económica y social donde intervenimos, muchas veces se desplazan hacia otros ámbitos, en búsqueda de mejores oportunidades para hacer uso de sus nuevas aptitudes, actitudes y destrezas. Esta migración de actores calificados hace complejo el seguimiento y evaluación de su desempeño.
El fortalecimiento del Foro Regional y la Mesa de Minería es un proceso en construcción, que requiere un acompañamiento dedicado y constante, que incluya a todos los actores de la sociedad apurimeña sean estatales o privados, y requiere acciones de educación cívica para incluir en su socialización a la población de todas las edades, sexos y creencias religiosas y políticas. La voluntad política de las autoridades, la voluntad ciudadana de pobladores y de sus líderes, y la voluntad de servicio de los empleados públicos, son determinantes para la operativización de las acciones que requieren estos espacios.
El monitoreo ambiental participativo en ámbitos donde se desarrolla la minería es un reto a asumir, que requiere de instrumentos adecuados, voluntad concertadora y un seguimiento minucioso a las experiencias que permitan su retroalimentación.