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La plataforma de CARE Internacional, Skillpower, que se dedica a difundir las historias de mujeres exitosas en el mundo, difundió el testimonio de Marcia Barbis, encargada del proyecto “Mujeres emprendedoras”, sobre lo que implica el proyecto y cómo refleja la realidad de las mujeres peruanas.

Si me preguntan acerca de la relevancia del programa “Mujeres Emprendedoras” en Perú, lo primero que viene a la mente es la necesidad de comprender la importancia de involucrar a las mujeres en la vida empresarial. Lo que tratamos de hacer con este proyecto es que las personas se den cuenta de que las mujeres pueden generar ingresos, lo que por supuesto invertirá en sí misma y en su negoico, pero también en su familia y comunidad. Las mujeres pueden ayudar a romper el ciclo de la pobreza.

Personalmente, el proyecto me ayuda a comprender la realidad en mi país. Una realidad que a veces ni siquiera vemos en nuestra vida cotidiana. En la mayoría de las ciudades o áreas urbanas hay mucha ignorancia sobre la realidad de estas mujeres. Es fácil si te mantienes en tu burbuja, pero el verdadero desafío es abordar los problemas y descubrir de qué manera puedes ayudar a otras áreas en Perú a avanzar también. Este proyecto me dio ideas sobre cómo hacer eso mejor.

Actualmente en el país somos testigos de una gran cantidad de violencia contra mujeres y niñas, y una forma de enfrentar esta violencia es empoderar a niñas y mujeres; por esta razón es necesario fortalecer su autoestima y sus habilidades. También debemos trabajar con niños, hombres y la comunidad para generar una mayor conciencia de la importancia de la “corresponsabilidad” en el hogar y la comunidad. Los roles domésticos deben compartirse y deben trabajarse desde la infancia. “Una niña con poder será una mujer empoderada”.

Es genial ver cuánto han avanzado las mujeres desde el inicio del programa hace tres años. Es increíble ver cómo pueden crecer, con solo un poco de ayuda. Estas mujeres tienen mucho potencial. No deberíamos pensar que las personas están en una situación de pobreza porque quieren ser pobres; no todos hemos tenido las mismas oportunidades. Con muy pocas oportunidades, sin embargo, algunas personas crecen muy rápido.

Lo que más me sorprendió, o lo que destaca de la mayoría de las mujeres con quienes trabajamos, es su deseo de crecer, avanzar y el anhelo continuo de aprender más. Ese es el viaje que puede seguir desde nuestra perspectiva de un gerente de programa: ves a una mujer comenzar como una persona muy tímida y retraída; sin embargo, con el tiempo ves que apoyándoles en su proceso de empoderamiento, se vuelven más seguras de sus habilidades. Estas mujeres no esperaban que alguien las convenciera de que lo hicieran, estaban esperando la oportunidad para aprender. Si no hacen algo, es porque no saben cómo hacerlo, o porque les falta confianza para comenzar. Entonces, cuando hablamos de empoderamiento, no solo hablamos de empoderamiento económico; hablamos de empoderarlos como personas: Como personas que se sienten capaces de avanzar.

A pesar de que he estado trabajando en este proyecto por un tiempo, todavía me conmueve cada vez que alguien se acerca a mí y me dice “No sabía que podía hacer esto”, y se sorprenden de sus propios logros. Y cuando escucho expresiones como: “Mis hijos están orgullosos de lo que hago; nunca imaginé que podría hacer esto”, para mí, eso es lo que me mantiene motivada para seguir trabajando en este proyecto y para multiplicar el impacto de nuestras intervenciones.

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