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La Nota del Mes
 

El Balance del Presupuesto Participativo (PP)

Julio E. Díaz Palacios

No solo por que estamos en fase de transición del Gobierno Nacional 2001-2006 al que asumirá responsabilidades en el periodo 2006-2011, sino también porque pronto, en el mes de noviembre, se elegirán a los Gobiernos Regionales y Locales para el periodo 2007-2010, es indispensable trabajar un balance sobre el Presupuesto Participativo. Pero, además, luego de cuatro años de aplicación continua de los PP, es necesario hacer el esfuerzo para construir consensos respecto a un balance sobre el PP, pues a los cuatro años es posible ver con claridad que está pasando en esta experiencia que nació en el caso peruano, de modo pionero en pocos municipios y que hoy se ha generalizado a todo el país.

La idea de reflexionar y construir consensos sobre cómo nos va en el Perú en esta importantísima experiencia de los PP, responde a la necesidad de identificar los avances o logros, así como detectar también las dificultades o problemas, con la finalidad de reforzar los primeros y definir las acciones correctivas de los segundos. Se trata entonces de mirar en extensión y profundidad, hasta donde esto posible con la limitada información que se tiene disponible, estos procesos para mejorarlos en sus formas y en sus contenidos..

Sin duda tenemos algunos avances o logros, entre ellos somos el único país que cuenta con normas constitucionales sobre el PP, complementadas con amplios marcos normativos. Por lo tanto somos un país donde el PP es una política de Estado de carácter obligatoria. Como consecuencia de esto, los procesos de presupuesto participativo se han convertido en la principal fuerza movilizadora de ciudadanos y organizaciones, no obstante que los sectores que participan de la experiencia aun son minoritarios. Y comienzan a surgir experiencias de eficiencia o mejor calidad en el gasto público.

Los procesos de PP están ayudando a descubrir que la democracia va mas allá de la simple elección de las autoridades cada cierto tiempo, que también es parte de la democracia intervenir en la adopción de las decisiones, exigir a las autoridades que rindan cuentas o ejercer el derecho de vigilancia social. Este descubrimiento es el punto de partida para procesos de construcción de ciudadanía y la comprensión de que el desarrollo siendo un derecho colectivo es también una tarea de todos.

Estos procesos de participación vinculados al PP facilitan también la comprensión por los ciudadanos de la importancia que tiene planificar el desarrollo, así como tener prioridades claras para asignar los recursos presupuestarios, a las prioridades territoriales y temáticas.

En no pocas experiencias la participación viene generando transparencia, la que a su vez contribuye a generar confianza y credibilidad, sobre la base de lo cual se hace posible construir consensos entre autoridades y ciudadanos, entre el Estado y la sociedad civil y.... así se van creando condiciones favorables para experiencias de buen gobierno. Es decir, experiencias que aprenden a dar atención a los problemas críticos sobre base de la coherencia con los intereses colectivos, sustentados en el principio de corresponsabilidad.

Pero por tratarse de una experiencia nueva para la gran mayoría de procesos de desarrollo, como era de esperarse, las experiencias se acompañan de ciertas dificultades o problemas que no hay que ocultar, sino, por el contrario, ponerlas en evidencia, no para paralizar los procesos de PP sino para impulsarlos, corrigiendo sus debilidades o defectos. En efecto, como los lectores podrán confirmar, en los procesos de PP encontramos aun CCRs y CCLs sin liderazgo, quienes participan no son todos los que deben estar, no siempre se logra un adecuado engarce entre los PDC y los PP, no siempre se prioriza lo necesario.

Las dinámicas de los procesos de PP a veces se entorpecen por los temores o resistencia de las autoridades y funcionarios a perder autonomía y poder, y la no comprensión de sus responsabilidades de sectores de ciudadanos que privilegian sus interese particular, en perjuicio y conflicto con los intereses colectivos. Las autoridades no siempre son cooperantes, a veces por ejemplo, niegan la información necesaria a los comités de vigilancia, lo que impide que estos importantes órganos cumplan con su rol de hacer seguimiento sistemático a los acuerdos tomados, a la ejecución de las inversiones realice oportunamente y con eficacia.

En fin, la experiencia nacional de PP tiene avances y dificultades que debemos identificar con claridad y coherencia para mejorar la calidad y eficiencia de los procesos participativos y sus resultados. La formulación del balance debe ser abordada con un criterio de integralidad y la mayor objetividad posible.

¡Aportar información, ideas y propuestas respecto al Balance del PP es una tarea de todos!.

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