Garanticemos la defensa de los derechos para eliminar el trabajo infantil

Garanticemos la defensa de los derechos para eliminar el trabajo infantil

La niñez es la etapa más importante para el desarrollo de las personas. Durante esta etapa las niñas y niños necesitan tener el ambiente adecuado para desenvolverse, acceder a una educación de calidad, una adecuada nutrición, y espacios de juego. Sin embargo, miles de menores en el Perú no tienen esa oportunidad por dedicarse al trabajo. Según el último reporte de la INEI, en el 2015 más de un millón de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años realizaron alguna actividad económica.

En el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, conversamos con Jenifer Flores Seña, especialista de Protección Legal y Género en CARE Perú, sobre la importancia de erradicar todas las formas de trabajo infantil, y cómo esta actividad afecta de manera diferenciada a las niñas y adolescentes mujeres en las zonas rurales de nuestro país.

“El trabajo infantil es una vulneración a los derechos humanos pues no permite que las niñas, niños y adolescentes se desarrollen plenamente o tengan plena libertad de elegir. Realizar trabajos peligrosos, ya sea por su naturaleza o condiciones, afecta su desarrollo físico o psicológico y la dignidad, en tanto afecta el pleno ejercicio de sus derechos”, señala.

Para hacer actividades laborales, las niñas y niños utilizan la mayor parte de su tiempo, lo que les impide asistir a la escuela o tener tiempo libre para jugar, privándolos de su niñez, de su dignidad y de desarrollar su potencial. En el área rural y agrícola este problema se agrava, especialmente en las niñas, ya que se realiza para suplir necesidades económicas del hogar.

A medida que los niños y niñas crecen, la división del trabajo parece hacerse más evidente. Los niños crecen acompañando a sus padres en las actividades agrícolas y ganaderas de mayor riesgo. En cambio, a partir de los 12 años, la cantidad de niñas que asume la responsabilidad de realizar tareas en el propio hogar, como el cuidado de los hermanos y la preparación de alimentos, se incrementa tanto en proporción como en horas dedicadas a esta labor.

“Las diferencias en las experiencias vividas por niñas y niños hacen que sea tan importante incorporar las cuestiones de género a los estudios, programas y políticas para darle fin a estas desigualdades en las zonas donde ellas terminan siendo las más vulnerables. Además, se debe trabajar con la población adulta para concientizarlos sobre la importancia de garantizar los derechos a la educación, a una infancia saludable, a la protección contra la violencia, el maltrato y la explotación, y el derecho al descanso y la recreación”, afirma.

En CARE Perú, priorizamos la protección de las niñas, niños y adolescentes, velando por el respeto de sus derechos con un rol protagónico en la toma de decisiones que las y los involucran. Estamos enfocados en la seguridad y ponemos a la dignidad humana en el centro de nuestro trabajo de ayuda y desarrollo. Por ello, trabajamos para empoderar a niñas y mujeres, desde el reconocimiento de sus derechos fundamentales.

“Si la sociedad es tolerante con el trabajo, entonces se generan las condiciones para todo tipo de explotación y afectación a niñas, niños y adolescentes. La Estrategia Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil 2012-2021, señala que la tolerancia hacia el trabajo infantil es producto de la unión de una serie de factores, entre los que la cultura y la tradición ocupan un lugar central”, asegura la especialista.

Ponerle fin al trabajo infantil es nuestra responsabilidad como sociedad. Debemos visibilizar las consecuencias negativas de esta actividad y rechazarla. Desde CARE Perú, continuaremos trabajando con un enfoque de igualdad, generando mejores condiciones para el futuro de las niñas, niños y adolescentes de nuestro país.

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