50 años trabajando por la igualdad de oportunidades en el Perú.

Somos una organización internacional presente en más de 100 países y generamos un impacto positivo en más de 433 millones de personas a través de 1 349 proyectos en desarrollo. A nivel mundial, contamos con más de 75 años de experiencia y, en el Perú, llevamos 50 años impulsando la igualdad de oportunidades para niñas, adolescentes y mujeres.

Nuestra finalidad es construir un mundo de esperanza, tolerancia y justicia social, en el que la pobreza sea vencida y todas las personas puedan vivir con dignidad y seguridad. En ese sentido, las niñas y mujeres son el centro de la estrategia en todas nuestras intervenciones porque sabemos que, para terminar con la pobreza, todas las personas deben tener los mismos derechos y oportunidades.

En efecto, el núcleo de nuestro enfoque programático incluye objetivos generales como abordar las causas que subyacen a la pobreza y alcanzar la justicia social. Asimismo, tenemos el compromiso organizacional de lograr cambios duraderos en la vida de las personas más vulnerables, ya sea a través de nuestro trabajo humanitario o de nuestras intervenciones a favor del desarrollo. Al 2030 queremos ser líderes en innovación y en el uso de data, evidencia y tecnología para generar impactos positivos. A la vez, buscamos desarrollar una red más diversa, inclusiva y eficaz que nos permita contribuir en mayor medida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Contamos con tres enfoques institucionales:

Igualdad de género

  • Sabemos que eliminar la desigualdad de género y empoderar a las mujeres son estrategias eficaces para reducir la pobreza e injusticia social.
  • Promovemos el empoderamiento de las niñas y mujeres.
  • Trabajamos con niños y hombres para transformar las relaciones desiguales de poder y para erradicar las normas y prácticas sociales nocivas, en especial, las de violencia de género.
  • Hacemos particular énfasis en fortalecer la voz de las niñas y mujeres para que puedan decidir e influir en los temas que afectan sus vidas.
  • Junto con nuestros socios y aliados a nivel global seremos una voz fuerte que promueve y fortalece la participación de las mujeres en distintos espacios.

Gobernabilidad inclusiva

Promovemos la participación y el diálogo en tres áreas clave para la inclusión:

  • Apoyar a las personas más pobres y marginadas para que conozcan y actúen sobre sus derechos y representen sus intereses.
  • Influir en aquellos que ocupan posiciones de poder (gobernantes, líderes tradicionales y del sector privado) para que actúen con responsabilidad y rindan cuentas.
  • Mediar espacios de diálogo entre las personas más pobres y aquellas en situaciones de poder.

Resilencia

Fortalecemos la capacidad de las personas pobres para adaptarse a las crisis, gestionar los crecientes riesgos, abordar las causas subyacentes de la vulnerabilidad y para que transformen sus vidas en respuesta a nuevos peligros y oportunidades.

Todas las intervenciones que realizamos están alineadas con los siguientes valores

Integridad

Actuamos con honestidad, transparencia y responsabilidad en lo que hacemos y decimos de forma individual y colectiva. Por eso compartimos de manera clara nuestros resultados, historias y lecciones.

Respeto

Valoramos la contribución de las personas involucradas en la organización. Velamos por su dignidad y el respeto de su potencial.

Diversidad

Sabemos que adoptando las diferencias, incluyendo activamente una variedad de voces y trabajando unidos podemos resolver los problemas más complejos del mundo.

Excelencia

Buscamos los niveles más altos de aprendizaje y desempeño para lograr un mayor impacto.

Igualdad

Creemos en el valor igual de cada ser humano y en la importancia de respetar y honrar a cada individuo. Sabemos que el cambio ocurre a través de las personas.

Compromiso

Trabajamos con efectividad para servir a la comunidad global.

50 años en el Perú

Cuando CARE llegó al Perú el 31 de agosto de 1970, el país luchaba por sobreponerse a la devastación que dejó el terremoto de Áncash. Por la naturaleza y magnitud de la tragedia, la intervención demandó desde el inicio el compromiso de realizar un trabajo permanente, con altas dosis de empatía y con una visión de futuro que trascendiera la sola reconstrucción.

Con esa perspectiva, además de la ayuda humanitaria y la rehabilitación de infraestructura, CARE empezó a promover el fortalecimiento de capacidades entre autoridades locales y organizaciones sociales. Desde entonces, esta línea de trabajo se ha mantenido vigente, aunque ahora con un enfoque más amplio, alineado a las nuevas necesidades del país, a la crisis climática global y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Durante este medio siglo de arduo trabajo, CARE ha estado siempre al lado de mujeres que conquistaron mayor independencia económica, que rompieron el círculo de pobreza con sus familias; al lado también de niñas empoderadas que hoy acceden a educación con enfoque de género, y que reclaman espacios libres de violencia.

En cada proyecto, las participantes se han enfrentado a diversas dificultades, pero también han conocido la enorme satisfacción de saber que pueden transformar sus entornos. Son ellas la confirmación de que el desarrollo puede y debe, con las sinergias adecuadas, superar las fronteras de las buenas intenciones para crear realidades alcanzables.